HECTOR GAMIN CONTRERAS
¿Y si estuvieses equivocado y la
homosexualidad sí es un pecado?
Los cristianos seguimos al Dios que
se nos reveló en Jesús, no seguimos leyes, ni normas abstractas que un día
vinieron del cielo y que estamos obligados a seguir por mandato divino. Toda
forma de situarse frente a Dios, y digo toda, es una forma que contiene
errores. Quienes dicen que saben la verdad absoluta, y que tenemos que
comportarnos como nos dicen, no están defendiendo la verdad, están defendiendo
la interpretación que hacen de la verdad desde su experiencia (heterosexual,
conservadora, y mayoritariamente masculina, entre otras...). Actuamos conforme
a lo que entendemos y comprendemos que significa seguir a Jesús, no a una
ideología disfrazada de cristianismo.
Evidentemente podemos estar
equivocados, como todo el mundo, no hay seguridades absolutas. Éstas sólo se
encuentran en las mentes de las personas fundamentalistas que tienen miedo de
enfrentarse a la vida tal y como se les presenta. Aunque sinceramente no
entiendo la razón por la que tener una determinada atracción sexual debería ser
pecado. Es como si me preguntaras, ¿y si estuviésemos equivocados y ser zurdo sí
es un pecado?
Te he preguntado eso para reflexionar
sobre la Ley (por ejemplo los 10 mandamientos que todos sin excepción hemos
incumplido). Me han enseñado que el pecado es la enfermedad y que la justicia
de Cristo es la medicina, que recibí por fe al arrepentirme de mis pecados (lo
que implica también intentar abandonarlos). Y que si confío en Él, podré
cumplir su Palabra, ya que por mí mismo no puedo.
Ya, pero se te dijo también que la
homosexualidad era uno de esos pecados (he aquí el error) y que debías
abandonarla (he aquí lo imposible, como bien sabes). Te colaron la ideología,
la homofobia, como algo que venía de Dios, y yo creo que eso no es así.
Además, en vez de hablar en términos
de pecado prefiero hablar de salvación, y no de manera abstracta. La salvación
es concreta, Dios viene a salvarnos, a traernos vida (me gusta ponerlo en
plural, estoy harto de tanto individualismo cuando se habla de salvación).
Salvarnos, ayudarnos a ser felices y traer felicidad a los demás, salvarnos de
todo aquello que quiere destruirnos, hundirnos (como individuos y/o comunidad),
que nos hace mirar sólo hacia nuestro ombligo y olvidar el resto. Salvarnos de
todo lo que nos oprime, y que no permite que vivamos con libertad, impidiéndonos
respirar. En el caso de muchas personas, salvarlas también de la homofobia
interiorizada, que ha hecho que se comprendan como errores de la naturaleza,
como degeneradas... para sentir que son amadas por Dios tal y como son, y que
así, tal y como las ha creado, pueden reflejar el amor de Dios.
Entiendo lo que dices, me gusta, pero
no puedo formatear mi disco duro. Me siento responsable ante la ley moral de
Dios, creo que en base a ella seré juzgado, y no según mi interpretación de la
misma.
Por la manera en que te expresas me
parece que entiendes a Dios de una manera terrible, como un Juez que ha dado
una ley cruel y homófoba, y que te ha hecho una mala pasada convirtiéndote en
gay. Supongo que tú lo entenderás como una prueba, pero a mí me parece que es más
una tortura.
Por otro lado, no aceptas que eso que
tu llamas ley moral de Dios, es tu interpretación sobre lo que Dios te demanda.
Personalmente soy consciente de que interpreto, pero tú te sitúas en un plano
casi divino: no interpretas, no tienes condicionantes, ni experiencias. Creo
que aquí te estás equivocando. Además, si eres sincero contigo mismo, tu
lectura “pura” y “literal” no es tuya, otros la han hecho para ti y tú la
sigues a pies juntillas. Te niegas a tomar las riendas de tu vida e
interpretarla desde tu experiencia vital.
No, Carlos, no puedo tener una posición
de juez, y menos en mi situación. Permíteme recapitular. Es cierto,
eso me enseñaron, eso he creído durante años (casi nací entre los bancos de la
iglesia). Sé que necesito la justicia que yo no puedo cumplir, sino sólo
Cristo, me apropio de ella por la fe, no soy perfecto en esta vida. Ya sabes lo
que lucho reprimiendo mis inclinaciones, reitero he fallado, pero en mi caso
personal no me atrevo (volvemos al punto inicial), a pasar de todo. De todas
maneras creo que la entrevista te la iba a hacer yo ¿no?, ¿a qué edad saliste
del armario?
Si te refieres en todos los ámbitos,
la familia, los amigos, la iglesia, el trabajo... pues a los 27. Perdí mucho
tiempo.
¿Fue difícil?
No tuve otra opción, me fue imposible
seguir viviendo con tantas mentiras. Me sentía como si nadie me conociera de
verdad, como si hubiera una distancia infinita entre mí y el resto del mundo.
Nadie se daba cuenta, pero eso era terrible. Así que no tenía otra opción, lo
hice para poder vivir de verdad, y ya te digo que es lo mejor que he hecho en
mi vida. ¡Dios mío, podría haberme asfixiado allí dentro!
Si te refieres a si la gente me
recibió con los brazos abiertos, pues la verdad es que no. Tuve problemas, a mi
familia le costó mucho, de hecho no tengo relación con algunas personas. Pero
con la mayoría de gente con la que realmente tenía una relación cercana, pude
rehacer los puentes. Es decir, los que realmente valían la pena, los que me
querían a mí, y no a un ser que tenía que ser heterosexual para merecer su
amor, esos son los que sigo teniendo cerca. El resto, pues, creo que mejor
descubrir en aquel momento que era mejor no gastar energías en la relación.
¿Tú contexto religioso era?
Mi familia asistía a una iglesia
bautista cuando yo salí del armario.
¿Y tú? ¿No asistías?
Sí, pero, era una iglesia de corte más
bien conservador. A mi todo aquello me asfixiaba, no exclusivamente por el tema
de mi homosexualidad (al menos eso creo), sino por la forma tan opresiva y
reduccionista con la que vivían el evangelio. No lo digo con rencor... estoy
agradecido de muchas cosas que aprendí allí, pero llegó un momento que mi lugar
ya no era ese. Y tuve que salir. Pensaba que no encontraría nada que me hiciera
volver a una iglesia, hasta que un día asistí a una iglesia metodista y descubrí
que podía ser y pensar sin miedo. Y que podía estar sentado al lado de personas
que piensan diferente a mí, y sentir a la vez que estamos unidos por la misma
fe. Fue un descubrimiento que me ayudó mucho. He tenido experiencia de que el
cristianismo no tiene por que ser opresivo, ni fundamentalista; puede ayudar a
construir un mundo mejor.
Como comprenderás nuestras
circunstancias son muy distintas, a los 27 años yo ya era padre de mis dos
hijas.
Una decisión tuya. Entiendo la
dificultad de tomar una decisión tan difícil en un entorno hostil. Sé que además
todo te empujaba a hacerlo, y que de no haberlo hecho, hubieses tenido
problemas. Pero al final, la decisión fue tuya, o mejor dicho, está siendo
tuya. No puedes insinuar que para los demás ha sido fácil y para ti no. De
alguna manera tú tomaste el camino que pensabas que era más cómodo, aunque en
realidad te has dado cuenta de que ha sido el más difícil y sobre todo, el más
absurdo.
Lo hice por cumplir como me enseñaron,
con Dios, la familia, el seminario... sé que lo elegí yo, ya te lo comenté el
otro día. Y sé que llevas cierta razón... La cosa es que me rendí desde el
momento en que quise llenar las expectativas de todo el mundo, allí radica mi
desmotivación... lo asumo.
A ver si me explico, no estoy
diciendo que tienes la culpa de lo que te ocurre... Ya me gustaría ver a muchos
que se creen muy valientes y que lo saben todo en tu situación. Sólo pretendo
decirte que no todo es imposible, que siempre hay algo que podemos hacer para
ser un poco más felices. La partida todavía no ha terminado, y además eres
cristiano, en esa partida no estás solo.
Ya sé que tú hacías las preguntas...
pero déjame hacerte a mi una. Tienes hijas... ponte en la situación de que una
de ellas es lesbiana... ¿Qué le aconsejarías?¿Qué le dirías que debe hacer para
ser feliz? Pero se concreto.
Que no repita mi historia, que se la
juegue... no sé...
¿Cómo? ¿Cuál sería tú consejo como
padre después de lo que has vivido?
Es muy difícil, por un lado sé que
sufriría si sigue mi ejemplo, pero igual si hace su elección. Que decida con
responsabilidad.
Lo que le espera si hace lo mismo que
tú, ya lo sabes. Lo que le esperaría si se atreviese a vivir, no, simplemente
te da miedo.
¡Exacto!
Al final de todo, saco la conclusión
de que todo es temor. Sigues a un Dios legalista que da miedo, y vives
atemorizado por él, y por la vida que te ha puesto por delante. Esa manera de
entender a Dios, y la vida cristiana, puede servir para llenar iglesias, pero
no creo que sea realmente cristianismo.
¡Pues aquí estoy! ¡Ese soy yo!
Dios, es más que una ley, y el
cristianismo es vida en abundancia. Vida que se mueve por amor, no contra el
amor. Ese es el Dios que te ama, al que deberías seguir, y al que deberías
predicar desde el púlpito de tu iglesia.


Comentarios